Cuando el arte no es lo que se supone…

Aunque el arte de la pintura es bastante antiguo y uno de los primeros que el hombre practicó, ha sido durante el último siglo y medio cuando se desarrolló y empezaron a aparecer diferentes movimientos y estilos pictóricos. El siglo XX en especial fue muy fructífero tanto en estos estilos como en sus artistas, surgiendo un montón de pintores que daban su propia visión del mundo a través de sus especiales, originales y desinhibidas obras de arte.

Podría nombrar algunos de estos movimientos, en los que la verdad no soy muy ducho, porque realmente la pintura es una disciplina que se me resiste un poco; pero aún así, la memoria me da para algunos. Cubismo, expresionismo, realismo, surrealismo, impresionismo… y cada uno de ellos con representantes que también tenían muchas diferencias entre sí. De hecho, siempre he alucinado con los entendidos que reconocían cada obra y su pintor al instante, me parece realmente una habilidad que seguramente requiere mucho esfuerzo y muchas horas de estudio. Yo no tengo ni la paciencia ni la virtud, aunque bien que me gustaría.

No voy a negarlo: lo que más me atrae de la pintura del siglo XX, son sin duda las mujeres desnudas. Hay muchos pintores que piensan que los cuerpos de las mujeres son la cosa más bella que existe en la naturaleza, y conforme los prejuicios y la censura fue desapareciendo de la sociedad, empezaron a dibujar féminas desnudas de todas las formas, razas y posturas, y eso me encantó. Incluso las mujeres gruesas, la verdad es que ciertos cuadros de señoras obesas también tienen su encanto, o al menos eso es lo que me parece a mí. Sin embargo, y mucho que nos pese, hecho de menos esas pinturas milenarias, del Antiguo Egipto, Grecia y Roma, donde las pinturas eran claramente pornográficas, y donde ver gordas follando era el pan nuestro de cada día, porque… ¿sabes que los michelines eran entonces muy sexys? Pues créelo, porque era así; a nuestros ancestros les gustaba tener donde agarrar.

En nuestros días, también hubo unas pinturas de gordas que han causado furor, y es que su creador lleva más de medio siglo pintando mujeres obesas y desnudas. Ah, pero ahora fíjate, que ha resultado que Fernando Botero no pinta gordas, ¿puedes creerlo? Yo me quedé en shock, pero el pintor colombiano asegura que él no pinta en realidad mujeres con sobrepeso, sino que juega con los volúmenes extra. Y eso me lleva a pensar si, tal y como nos hemos equivocado tanto tiempo con esta percepción, no nos habremos equivocado en otras tantas corrientes pictóricas, dando por hecho lo que en realidad no era.

¿Qué tal si el cubismo de Picasso no representa lo que creemos? ¿Qué tal si el impresionismo de Van Gogh era más fama infundada que realidad? Y ni hablemos del surrealismo de Dalí, eficazmente interpretado por tantos y tantos críticos de arte (aquí verdaderamente me daría un patatús, si ahora resultara que en realidad el hombre era dado al realismo y nadie ha sido capaz de entenderlo). En fin, que cada vez tengo más claro que a veces, el arte no sólo está en el ojo del que lo crea, sino también en el del que lo ve, y no siempre coinciden en la misma apreciación. ¿De quién sería el error, del pintor y del espectador? Si el arte es un concepto libre que nace de la mente y el alma del artista, está claro que somos los otros los que no lo interpretamos bien; pero si ese mismo artista quiere llegar a los demás de alguna manera… bien, creo que también tendría que hacer un esfuerzo por su parte, ¿no?

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